Sin bares, sin discotecas, sin conciertos... un año de mierda debe ser recordado por algo más que el bicho. Y los músicos que se atrevieron a seguir con la fiesta se merecen nuestro respeto y consideración. ¡Va por ellos!
Reliquias de mis cintas TDK D60 de los años 90 y mis primeras sesiones como DJ. Faltan algunas que no están por Spotify pero ya os podéis hacer una idea de cómo eran las noches en el Metrópolis.
Temazos pop-rock-disco-techno-psicodélicos con las notas más altas que la garganta humana haya alcanzado jamás. Ajusta los agudos de tus auriculares por el bien de tus tímpanos y aléjate de las copas de cristal de Bohemia si es que todavía les guardas algo de estima.